Presión Alta


A finales del torneo pasado, la Liga Iatrogénica anunció, después de conseguir su segundo título de liga, lo que sería la dura separación de la hasta entonces relación casi paternal con su entrenador Roberto Sedinho. El estratega brasileño volvería a su país después de 16 años al frente de los muchachos para dirigir al Flamengo, el club de sus sueños y el club donde él surgió como futbolista. 

Con los triunfos recientes y con la necesidad de mantener el crecimiento y el proyecto de internacionalización, la directiva estaba obligada a encontrar un reemplazo que pudiera continuar y engrandecer los sueños hasta entonces fincados. No debieron ir lejos para encontrar al reemplazo: el veracruzano Sergio Lira. 

El profe Lira, un viejo conocido de la afición del sur de Tamaulipas cuando jugo para la Jaiba Brava del Tampico Madero, se enfrentaba al reto de su carrera al dirigir a un equipo que era bicampeón de liga y que aspiraba a títulos continentales.


La afición, pese al cariño que le profesaba,  tenía ciertas reservas, pues había miedo de que los éxitos conseguidos de la mano de Sedinho no pudieran repetirse, y que los triunfos del pasado se quedaran ahí.

Lira fue mesurado en sus contrataciones; tan sólo incorporó a dos jugadores más de la cantera, pero no lo fue en sus palabras. Desde el día de su presentación manifestó su intención de aspirar el título continental y repetir los triunfos locales que "La Liga" consiguió en  los años anteriores.

No pasó mucho tiempo para que el profe plasmara su huella en el equipo con un fútbol más ofensivo, menos calculador que su antecesor, manteniendo un solo contención y buscando un estilo más abierto por las bandas y más volcado al asedio del rival.

El principal cambio que se vio en el equipo de Lira en fases ofensiva fue el cambio de los interiores a los extremos buscando más circulación de la pelota y un juego que se le decantaba más por la velocidad en las bandas y terminado con la gran capacidad de definición por el centro de sus arietes Estudillo y Szymanski.

Además planteó un mayor rotación del plantel y mayor participación de los elementos de recambio para descansar al primer equipo, en parte por su filosofía,  pero en también por la necesidad de participar con jerarquía en otros dos torneos.

En contra todos los pronósticos la Liga Iatrogénica no necesitó adaptarse tanto y hoy marcha en el primer lugar de la tabla general con 3 puntos por encima del Monterrey al término de 16 jornadas del torneo regular, y ha logrado mantener su portería en cero el nueve de esos 16 encuentros. Es indudable la participación del experimentado arquero Julio Aguirre y el joven atajador uruguayo Héctor Olarra.

Más allá de un fútbol menos calculador, con mayor posesión de pelota y con mayor vértigo al ataque, la cadencia y la velocidad de pases, el secreto principal de esta estrategia de Sergio Lira ha radicado en lo que identifica a la Liga Iatrogénica de hoy: la presión alta.
Basta con ver los últimos tres encuentros ante León, ante la Universidad de Chile y contra el Atlas de Guadalajara, donde el triunfo devino de la recuperación de pelota en campo rival y un rápido contragolpe que terminó con la esférica en las redes del rival.

A falta de un encuentro en la fase de grupos de Libertadores, la Liga Iatrogénica - que marcha primero de grupo inamovible - ha asegurado su clasificación a los octavos de final en donde ya espera rival después de un partido de trámite en Uruguay. Le restarán 2 jornadas más el torneo local en donde aún debe asegurar el liderato general o al menos uno de los primeros cuatro lugares para recibir los partidos de vuelta en casa.

El crecimiento de jugadores como el diablo Galindo por la banda derecha que ahora defiende mucho mejor de lo que hacía antes y ataca con mucho más peligro de lo que hacía en temporadas anteriores, la fortaleza de Coke en el centro del campo donde sea eregido como el péndulo del equipo con el relevo de Pencho; la velocidad del novato Castro, la magia de Edgar Olvera y la revulsividad de Zavala entre otros, han caracterizado a este equipo que trata bien la pelota, que defiende con criterio, que ataca con constante peligro y que define con frialdad.
Aún queda camino por recorrer para los verdes de Tamaulipas, y esperamos en las siguientes semanas estar hablando de un equipo de época y de una participación histórica en copa libertadores en donde los clubes mexicanos - que si bien han alcanzado la final - no han sido capaces de hacerse con el título.

Sólo el tiempo lo dirá, pero las siguientes tres semanas son cruciales en la historia de este plantel, que de ser un equipo de segunda división que logró un ascenso dramático en fase de eliminación, sueña despierto con convertirse en uno de los grandes del fútbol mexicano, o al menos a establecer una época: la época de la presión alta. La época del profesor Sergio Lira Gallardo.

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